
Si digo que las bodas son un gran negocio no descubro nada nuevo para nadie, espero. Hace unos días tuve la ocasión de asistir a un evento de este tipo, lo viví relativamente desde dentro (relativo teniendo en cuenta que no era la novia, los dioses me libren de tal parefernalia) y me fui fijando en las cosillas que hacen pensar el verdadero motivo por el que los contrayentes contraen.
Todo lo mueve el dinero (sí, sigo viva después de tal alarde de reflexión). Viendo a tanta gente en el convite me puse a pensar la cantidad de dinero que había sumando todas esas mesas. Entre los trajes de ellas, los trajes de ellos (aunqe ellos por lo general no invierten tanto) y los consiguientes sobres con considerables cantidades de dinero (también están aquellos que meten ceniza y esperan que los novios no se percaten de la procedencia del autor de la fechoría), pues entre todo eso... incalculable. Además está el dinero en comida y, sobre todo, en bebida alcohol. Una millonada! (¿necesaria?)
Y claro, los novios no son tontos. Hace años se disimulaba más y con eso de la lista de boda tú creías que le estabas comprando un video VHS (por aquel entonces) o un tercio de un sofá, aunque luego lo canjearan por metálico. Ahora ni eso se disimula y existe ese vergonzoso ritual (a mi me lo parece) en que los novios se pasean por las mesas y, a cambio de unos alfileres y un puro, el/la invitado/a en cuestión le da discretamente un sobre cuyo contenido todos sabemos. Si el/la novio/a tiene un poco de vergüenza pone cara como de timidez y agradecimiento, otros ni eso. Así que nada, mientras suelte pasta que venga hasta el primo del extranjero al que ni has visto en tu vida.
En el convite también había otro negocio rondando las mesas ajeno a los novios, los típicos fotógrafos que te hacen una foto y luego te cobran por ella 7 euros! y lo peor es que la gente la compra, cuando con su camarita digital les saldría gratis. Perdemos la cabeza, ¿será el alcohol?
Y la iglesia, qué decir de la iglesia, remitiéndome al evento al que asistí (lo llamo evento conscientemente porque se han convertido en eso) tenía entendido que no se podía decorar el templo, pero claro, por una considerable y generosa donación, el cura te deja hasta poner un coro rociero si se te antoja. Además de las "voluntades" que ya se han soltado previamente por mover cada papel. Respecto a la vocación religiosa de gran parte de los que se casan por la iglesia, es tema para otro día.